sábado, 17 de enero de 2009

Jesús, secularizador?

A partir del esfuerzo de algunos hombres y mujeres de iglesia por entender el Concilio Vaticano IIº como un punto de llegada o más bien como un "error histórico", algo bueno pero "que salió mal", se empezó a diluir aquella liturgia que buscaba meterse, encarnarse en la cultura del pueblo mediante los cantos, el lenguaje, la participación y la ambientación misma con elementos tomados de las distintas regiones del país (alfarería, tejidos, etc.)

Resulta llamativo, por ejemplo en Mar del Plata, que se caracterizó a partir del Obispo Rau, como una diócesis piloto en la reforma litúrgica del Concilio, se vea hoy inmersa en un "remake" de retorno a estéticas barrocas, coros de cantos gregorianos y en latín, desenpolvando viejos ornamentos y elementos litúrgicos y abarrotando con costosísimos arreglos florales los altares y diciendo "para Dios lo mejor" (cfr. San Josemaría Escribá de Balaguer). Ni hablar de las inversiones que se realizan en los clásicos pesebres y via crucis vivientes. Resulta también llamativo que quienes adhieren a esta ideología vistan de rigurosos trajes negros y actúen como los "fidelisímos del Obispo" y le generen un entorno adulador que como ocurre hoy en Mar del Plata, se terminó fagocitando al mismo obispo.
El esfuerzo por imitar al Vaticano es tal, que incluso, en sus conversaciones intercalan frases en latín e italiano, como para demostrar también la frecuencia de sus viajes en busca de reliquias o a besar alguna imagen en algún recóndito Santuario o por supuesto viajes de estudio que le dicen.
Se los reconoce por ausentarse de las parroquias de barrio para atender compromisos en la curia, en la catedral o algún colegio religioso), o bien por sus predicaciones, de escasa base bíblica y una moral subjetiva y maniquea que busca almibarar a los que escuchan y reposicionarse ante ellos como "hombres revestidos con el poder de Dios" puros y santos, sagrados lejos de la gente, distintos de la gente, mejores que la gente... (ver Emisoras Latinas)
El mismo hecho de seguir hablando de Jesús como víctima sacrifical (supone una divinidad sedienta de venganza y de sangre) es un testimonio más de la pervivencia de fuertes residuos de "religión natural" en el corazón mismo del cristianismo y que contradice la revelación bíblica, tanto en el AT como en el NT que dan testimonio del largo proceso educativo de Dios respecto a la humanidad y que tiende a un distanciamiento, cada vez más claro de la religión natural del sacrificio, pero que a algunos les permite fundar al autoritarismo característico en nuestra iglesia católica.
Para aquellos que hemos dado el salto al cerco autoritario y dogmático de la iglesia y que sin embargo nos reconocemos parte de ella, descubrimos en el misterio de la "kénosis", del vaciamiento de Dios, de la encarnación de Cristo, un paso más del proceso educativo de la historia de la salvación: Jesús el primer secularizador. El que nos presenta el máximo acercamiento de Dios al hombre, sin sus atributos de omnipotencia sino los de fraternidad, de semejanza, de hermano.
El mismo Jesús devela y desmiente todo mecanismo violento, autoritario o absolutista de las religiones, comenzando por el judaísmo, la suya. Nos invita a seguirlo, a secularizarnos, es decir a cortar toda dependencia de un Dios absoluto, Juez amenazador del tal modo trascendente en relación a nuestras ideas del bien y del mal que parece un soberano caprichoso y extravagante.
El sentido positivo de la secularización es decir, la idea de que la modernidad laica se constituye también como continuación e interpretación desacralizante del mensaje bíblico es claramente reconocible en el alejamiento cada vez más frecuente de laicos hasta ayer comprometidos y hoy de idéntica manera en la construcción del mundo sin pertenencia "ex cordis" a la iglesia institución tal como la vivieron o sufrieron y que reivindica viejas historias y viejos fundamentalismos.
La síntesis de este pensamiento, lo encontramos en el dialogo de Jesús con la Samaritana, o bien con el joven rico quién atado al esquema de la religión natural, no se hizo amigo y seguidor, creyó que ya estaba hecho en el orden de lo religioso, cumplió todo (si habremos visto en la vida esta figura!!) También en la última cena cuando Jesús los llama amigos y tanto otros textos que leídos en esta clave nos permiten reinterpretar nuestra fe.
Jesús reivindica un modo de vivir lo sagrado en términos seculares, en términos de compromiso social de modo de mejorar la fraternidad humana, es un auténtico líder humano que corrige nuestras concepciones dogmáticas de lo sagrado. Allí están los textos evangélicos... tuve hambre... etc.
Jesús desacraliza la imagen de Dios de las antiguas religiones, para que lo podamos pensar como amigo y para considerar que las cosas esenciales no han sido reveladas a los soberbios (aquel que se cree grande), sino a los pequeños.
La revolución que realiza Jesús es profundísima y aún como cristianos no llegamos a comprender la esencia, jaqueados por nuestra cultura religiosa nacida de contubernios imperiales (Constantino) y continuas formulaciones dogmáticas, nunca actualizadas con el aporte de los teólogos contemporáneos (tantas veces ninguneados por los fariseos de hoy) y los aportes de las ciencias bíblicas.
"No he venido a modificar la ley... sino a llevarla a la plenitud" lo de Jesús tiene otra lógica, no se cumple en nosotros lo de aquel que edificó sobre arena? Los mismos cimientos de nuestra creencia han de ser modificados si queremos llevar buen término la construcción del proyecto de Jesús. (Lc 14,30ss)
La libre interpretación de Lutero, se acerca más al evangelio que nuestra lectura formatizada por pre conceptos dogmáticos y autoritarios.
Jesús recorre un camino de liberación de los viejos prejuicios de la religión, él no tiene donde reclinar la cabeza, no apoya su cabeza en viejas doctrinas, él hace nuevas todas las cosas !! Su encuentro con lo más herido de la condición humana, le servirá para acercarse como samaritano para restaurar las heridas de la cotidianeidad. El se identifica con cada uno de los más pequeños sus hermanos, se hace uno con ellos. Qué lejos está, de aquel obispo extranejro, que visitó recientemente nuestra ciudad en un Mercedes Benz con dos hombres de seguridad o protocolo todos obviamente vestidos de negro y tomando una importante confitería de la ciudad. O de aquellos obispos o "monseñores" que gustan hospedarse en el hotel 5 estrellas cercano al casino.
Cualquier intento de "espiritualizar", "sacralizar" la fe cristiana como lo describí anteriormente es una burda interpretación del mensaje bíblico, es desconocer el misterio de la encarnación y la clave que eligió Jesús para vivir en medio del pueblo.
No somos más santos (más sagrados o salvos) por méritos de liturgias sino por nuestras prácticas liberadoras, por la lucha que asumamos en fidelidad a Jesús primer secularizador de la historia, el que nos devuelve la verdadera imagen de Dios Padre/Madre.

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