Crece la reflexión teológica, fundada en una mejor comprensión de las Escrituras, como fruto de la investigación y el aporte de los biblistas, respecto de rol que jugó Jesús de Nazareth en su época y las resonancias para el resto de la historia.Jesús no fundó una organización y ningún texto supone su anhelo de hacerlo o sugerirlo, ni siquiera el tan utilizado del "poder de las llaves" en Mateo. No hay por otra parte una doctrina explícitamente por él elaborada y ni siquiera una liturgia.
Jesús se movió con una libertad absoluta respecto de la religión de sus padres y se identificó siempre con lo mejor del profetismo y nunca con las autoridades del templo, su final será la trampa tejida precisamente por ellos.
Su vida y su mensaje nos llegan a nosotros por la recopilación de una diversidad de textos cuyas fuentes son diversas y que devinieron en un ordenamiento teológico-sistemático de algunos miembros de las primeras comunidades. Estas surgieron más por la necesidad de compartir lo vivido fuertemente en torno a Jesús, la amistad vivida los llevó a seguir compartiendo las distintas experiencias que tuvo cada uno respecto de él.
Otros grupos creyeron conveniente transmitir esto a otros y así sucesivamente. Poco a poco la cosa fue tomando consistencia, pero como todo lo humano, pasado cierto tiempo, el espíritu se va perdiendo y surge la estructura, las formas, las normas, los dogmas, etc.
Recuperar la figura de Jesús de Nazareth, tal como la experimentaron quienes compartieron el caminar del amigo de Emaús, sigue siendo un desafío para quienes comprenden que en las propuestas de las iglesias hemos llegado a un final sin salida.
Reconocer el liderasgo de Jesús a partir de su práctica y de sus palabras, nos puede devolver la alegría de pertenecer a su grupo de amigos, de aquellos que sintieron que su corazón ardía en la medida que todo se aclaraba.
Las claves libertarias de su posición frente al culto, su palabra confiada respecto a su Dios, la delicadeza del trato con los "excomulgados" (los extranjeros, las prostitutas, los pastores, enfermos, pobres, etc.), su pena por los que viven aferrados a la religión (el jóven rico, los fariseos, escribas, sumos sacerdotes, etc.)...
Hoy miraría con pena las trampas de las religiones, habiendo pasado más de 2000 años, aquellos que reivindicamos su decir y actuar, no hemos podido progresar en la línea por él señalada.
Volver a centrar el corazón en la dimensión de lo fraterno buscando un mundo posible para todos y recuperar la misericordia como actitud comprensiva frente a los demás y a los que vendrán es una cuestión de fidelidad a la historia de Jesús. Él se enfrentó a los "espirituales" que hacían de la religión un modo de vida, ahogando con sus ritos y dogmas a la gente sencilla y lo pagó con su vida. Dijo: "He venido a anunciar buenas noticias a los que sufren...", "a vendar los corazones desgarrados...", "proclamar la amnistía a los cautivos... y a los prisionerosla libertad." (cfr. Lc. 4). Hagamos el esfuerzo de pensar este texto desde la perspectiva de la manipulación de los líderes religiosos de ayer y de hoy.
Aquel que se hizo semejante en todo (Cfr Flp. 2) comprendió la ignominia como la de la viuda que dejaba en el templo todo lo que tenía para vivir, ella es el ícono de cuantos quedan entrampados en las claves manipuladores de la fe.
Jesús quizo gente libre, libre para dar de comer al hambriento o de beber al sediento, o bien hospedar al peregrino, vestir al desnudo o visitar al preso, como síntesis de las más diversas categorías. Compromiso fraterno no como caridad, sino como constitutivo del alma cristiana.
Preocupa este "retorno" de algunos católicos a las estructuras y estéticas medievales, sin importar la dinamización de verdaderas empresas al servicio del restablecimiento de derechos humanos básicos. Se invierte más en ladrillos que en las personas.
Resulta grato, saber que muchos jóvenes se preparan para asumir la cuestión de la política, como herramienta esencial para la construcción de un mundo más igualitario.
Comulgar con el espíritu de ruptura de Jesús no es fácil, tampoco lo fue para él, de hecho pensando que obraban según Dios lo acorralaron hasta darle muerte. Asumir el desafío de construir un itinerario semejante al del Nazareno nos dará la certeza prometida a su compañero de cruz "hoy estarás conmigo en el paraíso".

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