sábado, 4 de junio de 2016

Fuerza y energía

          Cuenta el evangelio de Marcos en su capítulo 5 un hecho en el que una mujer toca el manto de Jesús, y él dándose cuenta de la fuerza que había salido de si, se volvió entre la gente y decía: ¿Quién me ha tocado los vestidos?
El texto griego dice δυναμιν  = δύναμη
   Es obvia la riqueza de significados de la palabra dinamis/dynamis entre ellos dinamita, dinámico, energía dinámica, dínamo, poder, energía, etc. todas ellas indican energía, fuerza. Es evidente que de Jesús salió una "energía", fuerza...

   Leemos en Isaías 40:29 "El da fuerzas al fatigado, y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor." y en  Salmos 28:7 "el Señor es mi fuerza y mi escudo, mi corazón confía en él. Mi corazón se alegra porque recibí su ayuda: por eso le daré gracias con mi canto".

   El vocabulario de la fuerza es muy variado en griego y en el Nuevo Testamento. Dynamai es el verbo más frecuente (209 veces, entre ellas 38 en Pablo); de él se deriva dynamis con empleos muy variados (118 veces, entre ellas 48 en Pablo). Otros términos: ischys, exousia, energeia, kratos. Kratos se relaciona con el verbo kratein, tener firme. Utilizado muchas veces en un contexto de combate, connota una fuerza invencible.

   La resurrección de Cristo se presenta como la manifestación suprema del poder divino (Rom 1,4; 1 Cor 6,14, con dynamis; Ef 1,20 utilizará la palabra energeia). Pero la fuerza del poder de Dios se manifiesta de forma paradójica en la debilidad de la cruz (2 Cor 13,4). Dios ha condenado la falsa sabiduría del mundo relacionando la salvación con la predicación de la cruz. Escándalo para los judíos, locura para los paganos, Cristo es, sin embargo, poder de Dios y sabiduría de Dios (1 Cor 1,26). La composición de la comunidad de Corinto corresponde a esta predilección de Dios por la debilidad; Dios ha escogido lo que es débil en el mundo para confundir lo que es fuerte (1 Cor 1,27). Cuando Pablo pidió a Dios que le quitase el aguijón en su carne, oyó esta respuesta: Te basta con mi gracia; mi fuerza se pone de manifiesto en la debilidad (2 Cor 12,9).

   En Hechos 1:8 "recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo", nuevamente usa como Marcos el término  δυναμιν .

   Podemos abundar enormemente en esta materia a lo largo de toda la Bilbia y otras religiones, que reconocen una energía que sale del hombre o es recibida por el hombre. La misma fluye de diversos modos, ya sea por la palabra, la mirada, el rito, la imposición de manos, el ser tocados por la otra persona y hasta viaja hacia aquellas personas que queremos. 

   Hoy felizmente hay una gran variedad de iniciativas que desde aquel "sana , sana.." de nuestras infancias, se sigue expresando con la meditación, los ritos religiosos, el reiki y tantas otras que vos amigo lector utilizarás o conocerás.

   Ciertamente el poder de Dios, la dinamis de su Amor, se a ido expresando de múltiples y variadas formas en la historia y se actualiza en las innumerables personas que hacen gratuitamente el bien, transvasando sus energías a los demás y a la misma vez recibiendo ese "espíritu".

   Y no sólo hablamos de sanación, sino también de la fuerza, energía, vitalidad,que requerimos para vivir cada día. 

   Cuando hablamos de cansancio físico, es fácil entender que nuestra energía se ha agotado, nuestro cuerpo habla de ello. Pero en nuestro malestar interior, nuestro cansancio espiritual, las desazones que la misma cotidianidad nos trae, no siempre es percibido como el "vaciamiento" de nuestras energías vitales. Necesitamos de la misma fuerza que salió de Jesús cuando la mujer tocó su manto. 
Y por otra parte tantas veces hemos experimentado que otra persona nos "quitaba" la energía y se iba sana y contenta, dejándonos sin batería (sic). 

   Algunos denominan a estas cuestiones milagros, otros signos, otros oportunidad, otros no llegan siquiera a percibir las posibilidades que tienen en su interior, pero creo que más allá de la fe de cada uno, más allá de su creencia religiosa, deberíamos prestar atención a nuestro inconmensurable poder interior para hacer el bien y vivir bien.

   Recuerdo la frase final de la película Juegos de Honor en la que el joven delincuente ya más lúcido de su estado dice: "Nuestro miedo mas profundo no es ser inadecuados, nuestro miedo mayor es nuestro poder inconmensurable, es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que nos aterra. Optar por la mezquindad no sirve al mundo, no hay lucidez en encogerse para que los demás no se sientan inseguros junto a ti, nuestro destino es brillar como los niños, no es el de unos cuantos, es el de todos, y conforme dejamos que nuestra luz propia alumbre, inconscientemente permitimos lo mismo en los demás y al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros."

Hasta la próxima!!! 

lunes, 25 de enero de 2016

PESEBRE


Todo el año se orienta hacia el Pesebre Navideño, es un peregrinar hacia las "fiestas", es en definitiva un ir hacia el pesebre, punto inicial de la fe cristiana.
A su vez cada mañana, esperamos vivir y sentir la presencia de aquel que nos habita, dice el texto evangélico de Juan "vendremos a él para poner nuestra morada en él" (Jn 14,23).
Somos pues "pesebre espiritual", somos en nuestra humanidad, cueva oscura y maloliente, pero somos lugar dónde el Hijo de Dios mora porque nos ama. "No soy digno de que vengas a mi casa" dijo el Centurión. También nosotros podemos pensar así.
Esta "presencia", muchas veces se oscurece porque no vivimos en clave de amor, nuestra existencia es tironeada por la multiplicidad de voces que nos llegan. Voces seductoras que llaman a nuestra voluntad para que traicione nuestro corazón. Mensajes que, endulzados, penetran el subconsciente, conformando una estructura oculta que impacta nuestras decisiones en muchas ocasiones,
Sin embargo es allí, somos aquí, lugar donde Aquel que nos ama, nos elige para "nacer"
El recorrido del día a día, debería ser una gran oportunidad, un viento favorable, para des-cubrir la presencia en nuestro corazón llamado a ser pesebre.
Resulta curioso que cada 8 de diciembre pongamos tantas energías en armar el pesebre material y simbólico. El expresa nuestras búsquedas de armonía y paz, nuestras vivencias interiores y en definitiva también la memoria familiar. En su armado participan también los niños que aportan la magia de su visión inocente, muchas veces con adornos no clásicos y que ponen a prueba nuestra visión a veces estática de esta práctica cultural. Cada uno, cada familia puede leer su  pesebre, él nos habla de historias, de recuerdos, de alegrías y de esperanzas. Además de la belleza del armado, buscamos que nos exprese, que nos proyecte y que hable de nuestros pesebres interiores.
Allí estará hasta el 10 de enero, tal como indica el ritual nacido en viejas tradiciones, o quizás estará más tiempo... no importa, desde allí seguirá apelando a nuestro sentimiento religioso, ayudándonos a recordar la cercanía del Dios con nosotros
Que ese pesebre no sea cáscara vacía, dependerá de cada uno, de sus actitudes y de saber que no estamos solos, porque Jesús hace el con-camina como peregrino nuestro aún en los momentos más difíciles,
En mi caso personal, el pesebre es un faro luminoso, es el que me recuerda la esencialidad de la vida y la simpleza que humaniza. 
Me evoca no solo los tiempos de inocencia y tan felices de la infancia, sino que hoy me ayuda a relativizar el "llamado" de tantos bienes superfluos y me invita al silencio. 
Tengo la certeza que en muchas familias este "monu-mento", irradia una fuerte energía, que lleva a vivir por los menos unos días de mayor comprensión y renovación. Al igual que los altares levantados en lugares especialmente elegidos por el Pueblo de Dios en el Desierto y con la idea de ofrecer sacrificios de acción de gracias,  así también hoy levantamos pesebres en agradecimiento a las experiencias de amor vividas en el año. "Yo vendré y te bendeciré en cada lugar en que yo quiera que se recuerde mi nombre" (Ex 20, 24), vaya si sabemos de estas bendiciones!! 
En la historia estos altares, monumentos, piedras, etc. han sido sitios de peregrinación, como reconocimiento de las misteriosas energías que de allí surgen, que nos curaran o mejoraran nuestras vidas mediante la bendición divina.
Me pregunto, no es acaso el pesebre un  hito religioso doméstico de idénticas valoraciones? 
Cuando realmente ocupa un lugar elegido y refiere su construcción a lo antes señalado, el pesebre ciertamente irradia mucho más de lo que suponemos.
Ojalá sea así.
PESEBRES FAMILIARES