Hace pocos días una persona que no me veía desde hace unos años, me preguntó que era de mi vida, en relación directa a mi pasado institucional.
Se me ocurrió decirle que soy un nómade en las cuestiones de la fe.
Alguien que después de haber sufrido el "encadenamiento" existencial de la institución eclesiástica, ahora está siempre en movimiento, en búsqueda de aquel sitio de reposo tantas veces descrito en la experiencia creyente de la Biblia o simplemente el retorno a Nazareth.
No es lo mío, en estas cosas de la fe, quedarme en un lugar, percibo el impulso a salir a buscar con el corazón nuevos horizontes que me acerquen a Aquel que nos ama. Como espejismo en el desierto, siempre más y más, cada vez más lejos y más cerca. No fue acaso Jesús un nómade? "El hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza", ¿no es acaso una invitación a hacer teología desde el no-lugar, desde la no-tradición y empezar desde la experiencia del Nazareno a entender el mundo y a Dios?
No quiero ser estatua de sal mirando el pasado, quiero andar, salir detrás del Nazareno, asumir su existencia sencilla y cotidiana de "itinerante guerrero de la paz".
Ser cristiano hoy es ser místico en el sentido más pleno del término, hombres del Espíritu, "ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren. Dios es espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad.…"
Atrás quedaron las liturgias sacramentales tal como las concibió la iglesia católica apostólica romana hasta el día de hoy, atrás quedaron las fastuosas o simples construcciones de templos, atrás quedó todo lo fastuoso.... "la hora viene y ya ha llegado, cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraran al Padre"... sino en espíritu y vida.
Surgen así, nuevos sacramentos, o mejor una nueva liturgia, que nos hace presente, en la cotidianidad de la existencia el Espíritu de Jesús. Ahora es el pan compartido en la mesa de los amigos, es la copa de vino que se choca para brindar, es la mano que acaricia al enfermo y es el tiempo compartido para mejorar la existencia de otros, es el amor esponsal celebrado en tantas expresiones cotidianas, es cada momento de la vida cuando es inundado por el espíritu de Jesús que vive en mí y en vos.
Es saliendo de nuestros esquemas, de nuestros estereotipos religiosos, de nuestra comodidad... como podemos reconstruirnos en seguidores del Nazareno, «nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio», historias de siempre le pasó a Jesús y a tantos profetas, que incluso, hemos conocido en la reciente historia latinoamericana.
De lugar en lugar, de pueblo en pueblo, sin arraigo, solo búsqueda, desierto inconmensurable del peregrino inquieto que busca beber en su propio pozo. Somos los "del camino" como nombraban a los primeros cristianos. El punto de partida es nuestra propia experiencia de Jesús, dejarnos llevar por quien abolió la ley-tradición para proponernos una espiritualidad a la intemperie, al abrigo del Espíritu que da Vida. No hay camino, se hace camino al andar, dice el poeta.
Así también nosotros hemos de hacer el camino creyente, sin temor a la represalia cesaropapista vigente aún en nuestros tradicionales esquemas religiosos de pecado-infierno, etc. Caminando guiados por el Espíritu de la libertad... "camino sin cesar detrás de la verdad y sabré lo que es al fin, la libertad." (canción)
No dejemos que nos alambren la existencia creyente con dogmas y catecismos, con canones y discursos, estamos llamados a irnos con Jesús, "No se turbe su corazón; crean en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, se lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para ustedes. Y si me voy y preparo un lugar para ustedes, vendré otra vez y los tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estén también ustedes.…" Y lo dijo antes de la existencia de la iglesia!!!!
Quiero seguir soñando despierto que la propuesta de Jesús está vigente, que siglos de iglesias no lograron apagar y que es posible ser un nómade que día a día busca como dice el salmo 22 alcanzar la casa definitiva.
El Señor es mi Pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo;
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.


1 comentario:
Genial Luisma, Fernando
Publicar un comentario