viernes, 13 de enero de 2012

Duele el corazón

Cuando la enfermedad y la incertidumbre visitan una amiga, cuando la impotencia se arropa en tu vida y la fe se hace pregunta... lo humano se agrieta y queda a la deriva. No encuentra rumbo... qué hacer, qué decir, cómo estar, cómo liberar, cómo energizar, cómo sanar...

El dolor propio es insignificante al lado del dolor de las personas que queremos, trocaríamos gustosos salud por enfermedad si eso devolviera la sonrisa y la paz a al amigo.

Es entonces que volvemos la mirada hacia Jesús de Nazareth, lo vemos recorriendo las calles de su pueblo, mirando, escuchando... "si tu quieres quedaré sano" , "por favor mira a mi hijo", " te suplico ven a mi casa", "qué tiene su palabra", "increpó a la fiebre!", "todos los que tenían enfermos... se los llevaron", "ten compasión de mi!", "Señor que vea"... y tantos otros gritos que nos llegan desde los inicios del camino.

También sabemos de las respuestas dadas por el Nazareno y conocemos de su tristeza cuando el dolor visitó a los amigos y a los pequeños. Hoy Lucre quisiera que resonará fuerte en tu corazón "Vengan a mí todos los afligidos y agobiados...yo los aliviaré , yo los aliviaré, yo los aliv...." tu me aliviarás.

Pero así y todo sigo siendo un analfabeto que no sabe deletrear las palabras que te den luz suficiente para afrontar este instante, este pequeño pero cruel instante de dolor.

Te bendigo.


No hay comentarios: