sábado, 23 de enero de 2010

¿Iglesia en el ocaso?

Es común encontrarme con gente que me dice que "cada vez hay menos católicos", es la sensación latente en muchos y es el dato que se vislumbra cotidianamente.
Pareciera que el cristianismo poco a poco se va aclimatando a la cultura circundante (sin calificarla de ningún modo), en el que cada uno toma una parte de lo que necesita para desarrollar su "felicidad" y sin que esto genere vínculos, compromisos o ataduras ni dogmáticas, ni doctrinales. Más o menos como esa frase que solemos escuchar "soy católico a mi modo", "soy católico pero no voy a misa", etc.
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Y este tomar algo de lo cristiano es cada vez más tangencial, ya que, convengamos que la oferta es bastante pobre, tanto en el discurso como en los hechos, comunidades entristecidas y envejecidas que se mantienen atadas a las formas litúrgicas de antaño y a teologías y morales "personalísimas" que rara vez presentan un Jesús de Nazareth vigoroso y atractivo por su compromiso histórico y por su enorme capacidad para generar esperanza y alegría.
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Así y todo y sin descalificaciones podríamos decir que el cristianismo es cada vez más, y no por su intrínseca fortaleza, una "planta de invernadero" que se encierra repitiendo formas del pasado de difícil difusión en una cultura que le resulta cada vez más extraña, o bien, no acepta que el hecho espiritual suceda fuera del cauce de la jerarquía y del dogma.
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Hay valiosos esfuerzos de teólogos y teólogas para pensar con nuevas categorías o en busca de un nuevo paradigma del hecho religioso, así como ayer la Teología de la Liberación resultó ser un vaso de agua fresca junto al pozo de Jacob, hoy podemos mencionar la Teología Feminista y la Teología de la mujer, ellas son un veradero signo de los tiempos.
Esta Teología cristiana hecha desde el lugar hermenéutico de la experiencia de las mujeres, se desarrolla como crítica a una teología patriarcal o kiriacal (basada en un sistema androcéntrico y patriarcal) y como aporte constructivo de una nueva racionalidad de signo diferente.
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La teología indígena que expresa de que manera los indígenas se sienten ligados a Dios, relacionados con Dios padre y madre, de vivir el misterio de Dios y construir en el mundo el Reino de Dios, el mundo ideal soñado por ellos desde muchísimos años atrás.
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La Teología Interreligosa, aquella en la que uno se esfuerza por adaptarse a la comprensión que el otro tiene de su propia religión. Se trata de comparar la manera con que cada religión se refiere a ese Absoluto que la fe cristiana designa como el Dios de Jesucristo. Donde es posible respetar la originalidad de cada tradición religiosa sin sacrificar la singularidad cristiana.
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Entonces para todos aquellos que me dicen "soy católico a mi manera" les digo que sí se puede creer sin pertenecer a ninguna institución religosa, pero que a todos nos enriquece la búsqueda del Misterio de Dios en la diversidad de caminos y modos, siempre animados en la búsqueda de Aquél que nos hizo para El como dice San Agustín "nos hiciste Señor para Tí y nuesto corazón está inquieto hasta que descanse en Tí".
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Aunque debo confesar que si la búsqueda es comunitaria, será siempre mucho mejor ya que evitaremos quedar encerrados en un soliloquio que no nos enriquece, que no nos ayuda a andar en verdad ya que confrontar "nuestras verdades" con los demás.

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