El mundo evoluciona.. en algunos aspectos para bien, en otros pareciera estancado, sobre todo en lo que respecta a temas de convivencia y medio ambiente.
Entre los temas para bien, encuentro hoy el tema de la espiritualidad, muchas personas logran liberarse de las religiones (es decir de las expresiones religiosas vinculadas a las iglesias), con esto están dando vuelo enorme al Espíritu, logran despegar de los viejos ritos y antiguos mitos para introducirse en la armonia cósmica del Espíritu.
Encuentro cada vez más frecuente, personas que centran su existencia en el prójimo y en el cuidado del medio ambiente. Gente que quiere una vida sencilla y vivida de cara a la integración del otro.
Ojalá las iglesias lograran comprender que es tiempo de cambio y pusieran todo el énfasis en una cultura "no ritualista ni hegemónica" sino de apertura, de encuentro, de alegría, de libertad.
Por mi parte voy descubriendo cada vez al Cristo de la historia, aquel que no fue desfigurado por la trama de la historia post constantiniana, sino a aquel que vivió sencillamente los valores de la existencia fraternizadora de la pertenencia filial a Dios en medio de su aquí y ahora.
No encuentro aún alguién como Jesús de Nazareth capaz de arrancarme de la modorra existencial a la que el medio socio-cultural-histórico me rodea.
Solo Jesús es capaz de levantarme y hacerme caminar como a tantos en su vida, solo él es capaz de hacerme ver las realidades cotidianas desde la mirada fraternizadora de la fe.
Hoy sólo él sostiene la fragillidad de mis pasos, liberados ya del yugo ritual-moralista de la iglesia imperial romana.
Abrirse al Espíritu de Dios, es atreverse a vivir a la intemperie de las seguridades que otrora encontraba en el dogma, en el rito, en la moral y el discurso católico-romano.
Ciertamente vacilo cada día y me interrogo en cada momento, ciertamente intento redireccionar en clave de Jesús los pasos que voy dando, pero nada obstaculiza la alegrìa de la certeza creyente de que El es más que las precarias y temporales construcciones de los hombres, aún de los que se dicen revestidos por la fuerza de ese mismo Espíritu.
No es entelequía, no es discurso, es el Espíritu que se concreta en la vida cotidiana de hombres y mujeres como L. King, M. Gandhi, J. de Arco, N. Mandela, I. Sendler, N. Winton, Dalai Lama, Teresa de Calcuta, Juan XXIII, Buda y muchos otros
domingo, 9 de enero de 2011
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1 comentario:
Buenísimo!!! Coincido!! Yo también lo encuentro y descubro en su humanidad y nunca encontraremos alguién como El!!!Lo difícil es seguir sus huellas....Que bueno que encontrás con frecuencia personas que centren su existencia en el otro, servicio....???
Lucrecia
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