LOS SONIDOS DEL SILENCIO
Esta canción, cuya letra fue escrita por Paul Frederic Simon en febrero de 1964, alcanzó difusión mundial luego de su inclusión en la banda sonora de El Graduado (1967), llegando a transformarse en un verdadero clásico. En ella el autor alcanza un alto vuelo poético,
Utilizando varias metáforas, alude al “silencio” instalado entre los habitantes de las actuales ciudades, que conversan sin hablar, y escuchan sin oir, adorando a falsos dioses, apretujados en subterráneos, y conventillos, pero paradójicamente muy lejos emocionalmente. Musicalmente es lo suficientemente abierta como para haber soportado más de 100 versiones; la fuerza de su melodía ha permitido todos los tratamientos, desde el rock hasta el gospel, pasando por el gregoriano y el ritmo andino.
Lamentablemente, la traducción literal le resta musicalidad, pero el mensaje persiste.
Los sonidos del silencio
Hola oscuridad, mi vieja amiga,
He venido a hablar contigo otra vez.
Porque una visión arrastrándose suavemente
Dejó sus semillas mientras estaba durmiendo.
Y la visión que fue plantada en mi cerebro
Todavía permanece dentro de los sonidos del silencio.
En sueños sin descanso caminé solo
Por estrechas calles de empedrado,
Debajo del halo de un farol callejero
Me levanté el cuello (de la prenda de vestir) al frío y la humedad
Cuando mis ojos fueron apuñalados
Por el flash de la luz de neón, que resquebraja la noche
Y acaricia los sonidos del silencio.
Y en la luz desnuda ví
Diez mil personas, quizás más.
Gente conversando sin hablar,
Gente oyendo sin escuchar.
Gente escribiendo canciones que las voces jamás compartirán
Y nadie osó molestar a los sonidos del silencio.
'Tontos,' dije yo, 'no saben
Que el silencio crece como el cáncer?
Escuchen mis palabras que podría enseñarles,
Tomen mis brazos que podría alcanzarlos.
Pero mis palabras como silenciosas gotas de lluvia cayeron,
E hicieron eco en los pozos del silencio.
Y la gente se inclinó y rezó
Al dios de neón que crearon.
Y el cartel encendió su advertencia
Con las palabras que estaba formando.
Y los carteles decían que las palabras de los profetas
Están escritas en las paredes del subterráneo y en los conventillos.
Y murmuradas en los sonidos del silencio.
jueves, 30 de septiembre de 2010
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