martes, 9 de marzo de 2010

Sacramentalidad

Desde chico nos formatearon la cabeza diciendo que los sacramentos de la Iglesia eran 7 e intentaban forzadamente enraizarlos en la voluntad de Jesús.
En mi vida hubo un libro que cambió mi percepción del horizonte sacramental al punto de llevarlo un universalismo que terminó empequeñeciendo aquellos siete que de memoria aprendí a  recitar. Ese libro se llama "Los Sacramentos de la Vida" del teólogo Leonardo Boff.

No pretendo ni hacer un resumen de su llibro, ni siquiera ajustarme al esquema, dejo volar la imaginación y encuentro que distingo tres dimensiones: 1) La Sacramentalidad ritual: pública y acotada. 2) La Sacramentalidad vivida por Jesús: natural y universal y  3) La Sacramentalidad del momento, más personal e íntima.
1) Sacramentalidad Ritual: es la que conocemos por la catequésis, llena de signos y ritos que hoy por hoy necesitan explicación, perdiendo así la esencia misma del sacramento. Solemos decir esta celebración me dejo vacío... no hubo develamiento sacramental. Hagamos un ejercicio mental de los sacramentos recibidos y su impacto inmediato o mediato sobre nuestra vida. Ciertamente hay momentos en que se potencia ese sacramento, p.e.: eucaristías celebradas en la playa, en un bosque, en alguna ermita, con ocasión de retiros de fuerte vivencia comunitaria, en torno a la mesa familiar, etc. Así lo mismo con bautismos y matrimonios y los demás, siempre se potencian fuera del templo o de la lógica litúrgica canónica.
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2) Sacramentalidad de Jesús: todos tenemos claro que el acercamiento de Jesús al templo fue siempre con afán conciliador pero crítico, es decir no era lo suyo, recordemos el acercamiento a  la Samaritana, ni en el templo de Jerusalén ni en el del monte Garizim. Pero miremos su admiración ante las flores, el desierto, los pájaros, la higuera, el niño, la viuda, el pobre... un breve repaso por el Evangelio nos lleva enseguida a un Jesús que viviencia la comunión con Dios y el prójimo fuertemente en la vida cotidiana. Dios se le revela en la vida, Dios habla en su creación y en el otro, o bien "quien me ve a mi ve al Padre" porque el realiza las obras del Padre, el vive en clave de solidaridad, siempre las personas buenas nos transparentan a Dios.
"llega la hora mujer en la que los verdaderos adoradores lo serán en espíritu y verdad..."

"lo que hiciste al más pequeño de mis hermanos a mí me lo hiciste"

Jesús percibe la presencia de Dios fuertemente en su vida cotidiana y a su vez el mismo se hace sacramento de salud, de misericordia, de inclusión para los demás.
No hay rito. Hay transparencia de corazón para ver, para descubrir a Dios en el día a día.
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3) Sacramentalidad del momento: cuando uno vive en clave de fe, todo es don, todo es oportunidad, todo se hace signo de Dios. La habitualidad de nuestra existencia descubre a cada paso a cada instante las pinceladas de Dios. Los amaneceres en el mar o la salida de la luna, los pequeños gestos, la infaltable Providencia nunca antes ni después.
La llamada de Dios nos llega allí donde estamos y en el momento menos pensado. San Francisco de Asís le predicaba a los pájaros, animándolos a seguir alabando a Dios y descubria en las flores y animales esa llamada de Dios tan fuerte que se tapaba los oídos. Releer el Cántico de las Creaturas puede ayudarnos a ponernos en sintonía con esta sacramentalidad del momento.
Esta sacramentalidad, este resplandor de Dios en nuestras vidas, experiencias cotidianas, simples y sencillas que incluso la mayor de las veces no compartimos en el dialogo con los demás, nos llenan el corazón y nos dan fuerzas para vivir. Sacramento plenamente sacramento de la vida íntima de cada uno y que ciertamente todos hemos recibido en innumerables y cotidianas veces.
."Cuandos las cosas comienzan a hablar y el hombre a escuchar sus voces, emerge el edificio sacramental: todo lo real no es sino una señal..." señalan L. Boff.
Vivir abierto a los dinamismos del Espíritu, que sopla donde quiere y puede ser una puerta que nos lleve a vivir la alegría del amor de Dios.

Foto: Diario El Atlántico

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