Estimada Dra. Arguibay:
Frente a sus declaraciones de días anteriores, me permito decirle lo siguiente: Reducir el tema del delito a cuestiones de pobreza, me parece un reduccionismo discriminatorio fenomenal.
Conozo infinidad de familias empobrecidas como consecuencias de permanentes políticas económicas, diagramadas por funcionarios de las distintas gestiones democráticas y otras que ni mencionar (como dice la gente del cancer, no hay que nombrarlo), dicho sea de paso, tan mal nos les fue a muchos de ellos, por lo menos en lo patrimonial.
Familias que viven con lo justo y con menos de lo justo y que se esfuerzan por enviar a su pibe a la escuela y son capaces de transmitirles principios y promover lo mejor de ellos.
Pero también es cierto que conozco muchas otras familias, que no pueden con sus hijos, historias familiares que se repiten, delitos que se continuan de generación en generación. No solo la droga lleva a delinquir y matar.
Pero reitero el concepto, familias para nada pobres, que se han organizado para el delito, corruptos de toda índole (pólíticos, fuerzas de seguridad, empresarios, sindicalistas, comerciantes, religiosos, narcos, etc.) que solo un puñado de ellos ya han hecho mucho más daño, que mucho pibes pobres como ud. dice, claro pero no se nota. Y sería largo enumerar algunas perlitas para muestra.
Claro es cierto, no se nota que matan día a día, que acribillan los sueños de muchísimas personas, que los ponen de rodillas para darles un turno en el hospital o quizás un trabajito de piquetero por unos pesos... Vamos doña Carmen usted tanto como Susana Giménez hace pocos días, se fueron de boca, pero no se aflija esto es hoy un deporte nacional. Lo hacen las iglesias, la presidente, los artístas, uno mismo, pero claro no es lo mismo el impacto de unos y otros.
Hoy por hoy el interior productivo de la patria se encuentra paralizado, crece el desempleo y la pobreza y todo por capricho.
Mire tanto usted como yo hemos visto mucho, incluso entre los de su gremio (abogados) y yo entre los ex míos (curas), ni le cuento... me parece que debemos inclinar la balanza hacia otro lado, hacia los adultos que con diversas responsabilidades en el orden público y privado se han sebado en el robo.
Que tal, si empezamos a sancionar socialmente, porque la justicia hoy está muy lenta y termina favoreciendo al poder económico y sabe lo que es peor no nos da el tiempo para juntar las pruebas que se necesitan, porque tenemos que trabajar. En ese sentido ud. tiene razón no nos vió en algunas marchas, estabamos trabajando para que haya menos hambre y menos pobreza.
Incluso ingenuamente lo digo, veo que muchos de los que participan en marchas en horario de trabajo es gente que trabaja en el estado y tienen el tiempo del mundo.
Doña Carmen, cariñosamente lo repito... cambiemos la mirada... ayudemos a los medios a cambiarla, no son los chicos pobres el problema, son los adultos y algunos son una joyita...
Fraternalmente
LMO

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